Juristas jerezanos en la historia: trece togas, veinte siglos

Fachada de la Universidad de Salamanca
La fachada de la Universidad de Salamanca: durante tres siglos, la escalera común de los magistrados jerezanos · Parcerisa, F. J. (Francisco Javier), author · Public domain · Wikimedia Commons

Trece nombres, veinte siglos, una misma tierra. Esta galería reúne a los juristas jerezanos con huella documentada en la historia, elaborada sobre el repertorio de Hombres ilustres de la ciudad de Jerez de la Frontera de Diego Ignacio Parada y Barreto (1878, dominio público) y las demás fuentes citadas al pie. Como en toda esta sección: solo figuras con peso documentado, ninguna afirmación sin fuente, y las citas conservan la ortografía original de 1878.

La Antigüedad: Lucio Bebio

El primer jurista documentado de esta tierra es un magistrado romano: Lucio Bebio, de la familia de los Bebios de Asta Regia, conocido por la inscripción funeraria que le dedicó su liberto y que los coleccionistas de antigüedades —del marqués de Valdeflores a Ceán Bermúdez— admitieron como jerezana. Su historia completa, en nuestra Historia de la abogacía en Jerez.

Siglo XVI: las togas de América

Marcelo de Villalobos (†ca. 1526)

Licenciado en cánones por Salamanca (colegial de San Bartolomé desde 1505), fue nombrado oidor de la Audiencia de Santo Domingo, la primera del Nuevo Mundo, y según Parada «uno de los primeros magistrados que pasaron con tal carácter á la conquista de América», donde dirigió la población y colonización de la isla. Un jerezano entre los primeros jueces del continente americano.

Gedeón de Hinojosa

«Célebre magistrado del siglo XVI», celebrado ya en su época en la canción de elogio a Jerez de Juan de Barahona y Padilla. Licenciado en derecho por Salamanca (colegial mayor de Cuenca), ocupó «los puestos más elevados en la magistratura»: presidente de la Audiencia de la Contratación y miembro del Consejo Real de Indias, el órgano supremo del gobierno ultramarino.

Siglo XVII: del foro jerezano a la Inquisición

Luis de Villavicencio Venegas

Quizá la carrera más completa del seiscientos jerezano: colegial de Cuenca y catedrático de la Universidad de Salamanca, después oidor de la Chancillería de Valladolid, presidente de la Casa de Contratación de Indias en Sevilla, fiscal del Consejo de Guerra, consejero de Órdenes y consultor del Supremo Tribunal de la Inquisición. Caballero de la Orden de Alcántara.

Juan Márquez de Cuenca

Hijo de un jurado de Jerez, «se ha conservado su memoria como la de un eminente letrado». Disfrutó «como jurisconsulto un elevado concepto», hasta el punto de que su nombre aparece mencionado con elogio en la Idea del abogado perfecto de Melchor de Herrera — un jerezano citado como modelo en el tratado clásico sobre cómo debe ser un abogado.

Cristóbal Palomino

«Abogado de gran crédito y reputación» que ejercía su profesión de leyes en Jerez «con toda estimación pública» — uno de los pocos retratos que el repertorio ofrece del abogado de a pie, con despacho en la ciudad. En 1630 abandonó la toga por el hábito: ingresó en la orden hospitalaria de San Juan de Dios como fray Cristóbal de Santa María.

Siglo XVIII: la cumbre de la magistratura

Diego Adorno Dávila (†1760)

Este distinguido jerezano, miembro del Consejo Real de Castilla, ha sido uno de los jurisconsultos mas eminentes del pasado siglo y de los que mas han brillado al mismo tiempo en la ilustre carrera de la magistratura.

Parada y Barreto, 1878

Oidor de la Audiencia de Sevilla, regente de las de Canarias y La Coruña, presidente de la Real Chancillería de Valladolid desde 1740, consejero en 1742 y miembro de la Suprema Cámara de Castilla en 1754. La carrera judicial más alta de un jerezano del Antiguo Régimen.

Los hermanos Mirabal

Luis Félix de Mirabal y Spínola, primer marqués de Mirabal, «uno de los hombres más eminentes que ha producido Jerez», cuyo nombre —dice Parada— «ha figurado en el gobierno y la política de España con la más esclarecida distinción». Su hermano Martín José, colegial de Cuenca y catedrático de cánones en Salamanca, «se distinguió en la carrera de la magistratura y en los consejos de la nación», sirviendo años como oidor.

Lorenzo Fernández de Gatica

«Entendido jurisconsulto» del XVIII, colegial de San Bartolomé, que estableció despacho en Madrid, ingresó en su ilustre colegio de abogados y ocupó «uno de los altos puestos del magisterio fiscal».

Antonio Mateos Murillo

Presbítero y abogado de los Reales Consejos, erudito y miembro de la Real Academia de la Historia. Autor de la Clave de ferias o prontuario manual para la inteligencia de las fechas de los monumentos de España, concebida —según su propio título— como herramienta «útil para jueces, abogados, archiveros»: un jerezano escribiendo el manual de consulta de los juristas de su tiempo.

Siglo XIX: la toga en las Cortes

Pedro Ocharan, «abogado y propietario de Jerez», fue diputado en las Cortes de Cádiz de 1812 — la abogacía jerezana estuvo en el acta de nacimiento del constitucionalismo español. En las Cortes del Trienio (1820-1823) le siguió Manuel Pérez de Molina, «abogado hijo de Jerez».

Y el hilo llega a hoy

La tradición que abrieron Villalobos e Hinojosa —togas jerezanas en los tribunales supremos de su tiempo— tiene continuidad contemporánea: dos magistradas jerezanas, las hermanas Ana María y Nuria Orellana Cano, sirven en el Tribunal Supremo. Su perfil, en nuestro Quién es quién de la abogacía jerezana.

Fuentes

Diego Ignacio Parada y Barreto, Hombres ilustres de la ciudad de Jerez de la Frontera (Jerez, Imprenta del Guadalete, 1878; dominio público, digitalizado en la Biblioteca Virtual de Andalucía e Internet Archive) — fuente de todas las biografías históricas y de las citas literales, que conservan su ortografía. Directorio de órganos judiciales (CGPJ) para las referencias contemporáneas. Esta galería está viva: si custodias documentación sobre otros juristas jerezanos con huella histórica, escríbenos.