Historia de la abogacía en Jerez: veinte siglos de derecho

Veinte siglos de derecho en Jerez: de un magistrado romano al Colegio de Carlos III
Esta es la historia de la abogacía jerezana contada con documentos. Ninguna afirmación de esta página carece de fuente: procede del repertorio de Hombres ilustres de la ciudad de Jerez de la Frontera de Diego Ignacio Parada y Barreto (1878, dominio público, digitalizado por la Biblioteca Virtual de Andalucía), de las publicaciones del propio Colegio de Abogados de Jerez y de los fondos del Archivo Municipal. Donde las fuentes discrepan, lo contamos; donde no llegan, lo decimos. Si detectas un error o custodias documentación que lo corrija, queremos saberlo: esta página está viva.
Índice · Un magistrado romano · La ciudad de frontera · Toga jerezana en el Nuevo Mundo · Del Consejo de Indias · Adorno Dávila y la Chancillería · 1763 o 1764: nace el Colegio · Un abogado en las Cortes de Cádiz · El Jerez letrado del XIX · Las togas de hoy · Cronología · Fuentes
Un magistrado romano llamado Lucio Bebio
La historia jurídica de Jerez empieza antes que Jerez. En el entorno de la antigua Asta Regia —la ciudad que precedió al Jerez histórico— la arqueología dejó constancia de un nombre: Lucio Bebio. Lo conocemos por una inscripción funeraria que, según recoge Parada y Barreto citando al padre Concepción y su historia de Cádiz, se conservaba en las casas del ayuntamiento gaditano y fue admitida como jerezana por el marqués de Valdeflores, por Ceán Bermúdez y por los principales coleccionistas de antigüedades romanas del XVIII y el XIX.
La inscripción nos dice dos cosas. La primera, que Lucio Bebio era magistrado de la ciudad: la administración de justicia en esta tierra tiene, por tanto, constancia documental de época romana. La segunda es más humana: quien costeó y dedicó la lápida fue su liberto —su antiguo esclavo, ya manumitido—, gesto que el propio Parada leyó como señal del carácter «liberal y magnánimo» del magistrado. Veinte siglos después, el primer jurista documentado de Jerez sigue hablando bien de sí mismo a través del agradecimiento de un hombre al que dio la libertad.
La ciudad de frontera y sus alcaldes
El Jerez cristiano nace jurídicamente en 1264, cuando Alfonso X el Sabio incorpora definitivamente la ciudad a la Corona de Castilla tras la revuelta mudéjar. Con la conquista llegan el reparto de la ciudad entre los pobladores —documentado en su célebre Libro del Repartimiento— y las instituciones de justicia castellanas: alcaldes, cabildo, escribanías. Durante siglos, el corazón de esa vida jurídica fue el entorno de la actual plaza de la Asunción, donde el Cabildo Viejo —el elegante edificio renacentista que abre esta página— concentró el gobierno y la justicia municipal.
El apellido «de la Frontera», concedido por la posición de la ciudad en el límite con el reino nazarí de Granada, no es solo geografía: es derecho. Las villas de frontera vivían bajo un régimen jurídico singular de privilegios, franquezas y obligaciones militares que marcó durante dos siglos la vida de sus vecinos y el trabajo de quienes la ordenaban por escrito.
Toga jerezana en la conquista del Nuevo Mundo: Marcelo de Villalobos
Nacido en Jerez en el último tercio del siglo XV, en el seno de una familia de «distinguida consideración», Marcelo de Villalobos estudió en Salamanca, donde ingresó en el colegio mayor de San Bartolomé el 22 de marzo de 1505 y se graduó de licenciado en cánones. Su carrera lo llevó al punto exacto donde el derecho castellano se hacía planetario: fue nombrado oidor de la Audiencia de Santo Domingo, la primera Audiencia del Nuevo Mundo.
…obtuvo después de notorios servicios en su carrera, el puesto de oidor en la audiencia de Santo Domingo, siendo uno de los primeros magistrados que pasaron con tal carácter á la conquista de América. Allí prestó numerosos servicios, y entre ellos el de haber dirigido la población y colonización de la isla de Santo Domingo.
Parada y Barreto, Hombres ilustres de la ciudad de Jerez de la Frontera, 1878 (ortografía original)
Léase despacio: un jerezano estuvo entre los primeros jueces de América. Cuando la administración de justicia cruzó por primera vez el Atlántico, una toga de Jerez iba en el barco.
Gedeón de Hinojosa: del cabildo jerezano al Consejo de Indias
El siglo XVI dio otro nombre mayor: don Gedeón de Hinojosa, licenciado en derecho por Salamanca —colegial mayor de Cuenca, como lo sería dos siglos después Adorno Dávila: la ruta salmantina fue durante trescientos años la escalera de la magistratura jerezana—. Parada lo describe como «célebre magistrado del siglo XVI», celebrado ya en su época en la canción de elogio a Jerez y los jerezanos de Juan de Barahona y Padilla. Ocupó «los puestos más elevados en la magistratura»: llegó a presidente de la Audiencia de la Contratación y a miembro del Consejo Real de Indias, el órgano supremo del gobierno del imperio ultramarino.
Diego Adorno Dávila: la carrera judicial más alta del Antiguo Régimen

Si hubiera que elegir la trayectoria judicial más alta de un jerezano del Antiguo Régimen, el repertorio de 1878 no deja dudas: don Diego Adorno Dávila (fallecido en 1760). Formado en leyes en Salamanca y colegial mayor de Cuenca, ejerció primero en el foro y saltó después a la carrera judicial: oidor de la Audiencia de Sevilla, regente de las Audiencias de Canarias y de La Coruña y, desde 1740, presidente de la Real Chancillería de Valladolid — el tribunal supremo de la mitad norte de Castilla. En 1742 fue elevado a consejero y en 1754 a miembro de la Suprema Cámara de Castilla.
Este distinguido jerezano, miembro del Consejo Real de Castilla, ha sido uno de los jurisconsultos mas eminentes del pasado siglo y de los que mas han brillado al mismo tiempo en la ilustre carrera de la magistratura.
Parada y Barreto, 1878 (ortografía original)
1763 o 1764: el enigma de la fundación del Colegio

Y llegamos al nacimiento de la institución que vertebra esta historia. El relato oficial del Ilustre Colegio de Abogados de Jerez —consagrado en su 250 aniversario, celebrado en 2013 con la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad— fija la fundación en 1763, «confirmada por el propio Carlos III», con una idea fundacional que su decanato resumió así: la unidad de la profesión para una mejor defensa de las libertades y los derechos de los ciudadanos. La obra de referencia es el libro conmemorativo encargado al historiador jerezano Juan Luis Sánchez Villanueva: 349 páginas elaboradas durante dos años sobre los archivos colegiales, la biblioteca municipal y la Universidad.
Pero aquí esta página hace lo que promete: contar también lo que las fuentes discuten. El repertorio de Parada y Barreto, escrito en 1878 —cuando el Colegio tenía poco más de un siglo—, lo fecha un año después:
…y como corporaciones de hombres científicos, un colegio de abogados cuya fundación data de 1764…
Parada y Barreto, 1878, describiendo las instituciones jerezanas de su tiempo
¿1763 o 1764? La diferencia puede explicarse por el desfase habitual entre acuerdo fundacional y confirmación real, y el propio Sánchez Villanueva relató en la presentación de su libro que la revisión de los archivos hizo aparecer «algo curioso que modifica de alguna manera la historia de la institución». Dejamos la cuestión abierta y documentada, como corresponde: si el Colegio o cualquier investigador quiere precisarla en estas páginas, la casa invita.
Lo indiscutible es la antigüedad: el de Jerez es uno de los colegios de abogados históricos de España, nacido en el reinado del monarca ilustrado por excelencia, contemporáneo de la Paz de París y anterior a la independencia de los Estados Unidos.
Un abogado jerezano en las Cortes de Cádiz
Medio siglo después de la fundación colegial, a 35 kilómetros de Jerez se escribió la primera Constitución española. Y allí también hubo toga jerezana: en las Cortes de Cádiz de 1812 fue diputado don Pedro Ocharan, «abogado y propietario de Jerez», según consigna Parada. En las Cortes del Trienio (1820-1823) le seguiría don Manuel Pérez de Molina, «abogado hijo de Jerez». La abogacía jerezana no vio pasar el constitucionalismo español: participó en su acta de nacimiento.
El Jerez letrado del siglo XIX
El Jerez que retrata Parada en 1878 es una ciudad en plena efervescencia —la capital mundial del vino— que presume de sus «corporaciones de hombres científicos»: el colegio de abogados, el de médicos, la Sociedad Económica de Amigos del País. Es también el siglo de la prensa jerezana: El Guadalete, cabecera histórica de la ciudad, cuyas columnas cita el propio Parada como fuente. Los abogados de ese Jerez ejercen en una plaza con juzgados propios, cabildo poderoso y una burguesía bodeguera que genera pleitos, testamentarías y compañías mercantiles a la escala de su comercio atlántico.
Las togas jerezanas de hoy
El Colegio celebra hoy más de 260 años de vida desde su sede de la calle Sevilla, 37, con estructura de gobierno propia bajo el decanato de Federico Fernández Rodríguez. Y la tradición de togas jerezanas en la cúspide judicial que inauguraron Villalobos, Hinojosa y Adorno tiene continuidad contemporánea: dos magistradas jerezanas, las hermanas Ana María y Nuria Orellana Cano, sirven en el Tribunal Supremo — un caso singular en la judicatura española que documentamos en nuestro Quién es quién de la abogacía jerezana.
Veinte siglos después de Lucio Bebio, la abogacía jerezana sigue escribiendo su historia: en los juzgados de la Ciudad de la Justicia, en las salas del Supremo y en las páginas —como esta— que la documentan.
Cronología esencial
- Época romana — Lucio Bebio, magistrado documentado por inscripción funeraria en el entorno de Asta Regia.
- 1264 — Incorporación definitiva de Jerez a Castilla por Alfonso X; instituciones de justicia castellanas y Libro del Repartimiento.
- 1505 — Marcelo de Villalobos ingresa en el colegio de San Bartolomé (Salamanca); será de los primeros oidores de la Audiencia de Santo Domingo, primera de América.
- Siglo XVI — Gedeón de Hinojosa: presidente de la Audiencia de la Contratación y miembro del Consejo Real de Indias.
- 1740 — Diego Adorno Dávila, presidente de la Real Chancillería de Valladolid; Cámara de Castilla en 1754.
- 1763/1764 — Fundación del Colegio de Abogados de Jerez, confirmada por Carlos III (véase la cuestión de la fecha).
- 1812 — El abogado jerezano Pedro Ocharan, diputado en las Cortes de Cádiz.
- 2013 — 250 aniversario del Colegio; Medalla de Oro de la Ciudad y publicación de la historia oficial (Sánchez Villanueva).
➡ Continúa el viaje: Juristas jerezanos en la historia — la galería completa, de los oidores de América al Supremo.
Fuentes y para saber más
Diego Ignacio Parada y Barreto, Hombres ilustres de la ciudad de Jerez de la Frontera, precedidos de un resumen histórico de la misma población (Jerez, Imprenta del Guadalete, 1878). Obra en dominio público, consultable íntegra en la Biblioteca Virtual de Andalucía y en Internet Archive. Las citas literales conservan la ortografía original.
Juan Luis Sánchez Villanueva, 250 años del Ilustre Colegio de Abogados de Jerez 1763-2013 (obra conmemorativa oficial, 349 pp.). · Ilustre Colegio de Abogados de Jerez, publicaciones y estructura colegial (icabjerez.es). · Archivo Municipal de Jerez, fondos y folletos digitalizados.
Nota metodológica: esta página solo recoge afirmaciones con fuente identificada. Las cuestiones abiertas se presentan como tales. Para proponer correcciones o aportar documentación, escríbenos: la historia de la abogacía jerezana se completa entre todos.
